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EDITORIAL. Más vale prevenir que lamentar

SRI-8

26 de junio. El sismo registrado este martes en el estado de Oaxaca es sólo un recordatorio para los ciudadanos, en el sentido de que en este rubro no podemos bajar la guardia.

El sismo de 7.5 grados de intensidad en la escala de Richter, registrado a las diez de la mañana con veintinueve minutos, y cuyo epicentro se ubicó a sólo 12 kilómetros de La Crucecita, Huatulco, dejó en claro que aún subsisten errores y deficiencias en materia de protección civil, tanto en el país como en nuestra entidad y en nuestro municipio.

En el caso de Huajuapan, una de las más notorias es la falta de una alerta antisísmica que advierta a los ciudadanos la ocurrencia de un sismo, con aproximadamente 45 segundos de anticipación, que en casos de siniestros son vitales; asimismo, mayor prontitud en la respuesta por parte del comité de seguridad de Protección Civil.

Si bien, como ocurre en estos casos, a los pocos minutos de que terminó el movimiento telúrico y que pasó el susto, se desató una oleada de chistes y memes en redes sociales, como parte del humor y el ingenio del mexicano, aún ante las situaciones más adversas.

Sin embargo, lo que no se puede ni se debe tomar a broma, ni podemos olvidar es que Huajuapan y la Mixteca se ubican en una zona eminentemente sísmica, como ya lo hemos constatado en diversos momentos de nuestra historia, principalmente en las últimas cuatro décadas.

Por lo tanto, debemos tomar muy en cuenta los protocolos y los programas familiares de protección civil, pues desgraciadamente hasta hoy no hay método alguno que permita predecir cuándo y dónde ocurrirá un siniestro de este tipo.

Precisamente porque los desastres naturales, y en particular los sismos son impredecibles, debemos estar preparados en todo momento para saber cómo actuar, y que cada miembro de la familia sepa cuáles son los pasos que se deben seguir ante un siniestro de este tipo.

En el caso de los centros de trabajo, es indispensable la integración de los Comités Internos de Protección Civil, pero no simplemente para cumplir un requisito legal, como desgraciadamente ocurre con mucha frecuencia, sino para que cada quien sepa cómo reaccionar y, en su caso, qué le toca hacer ante una situación de emergencia.

Lo que hemos vivido en el país y en el estado de Oaxaca no debe echarse en saco roto. Tanto las autoridades como los integrantes de la sociedad debemos asimilar la experiencia y aprender de nuestros errores. De manera especial, lo debemos hacer quienes vivimos en Huajuapan de León y en la Mixteca, pues ya hemos tenido amargas experiencias en los años 1980, 1999 y, más recientemente, en 2017.

Los temblores no están sujetos a una calendarización, a una periodicidad determinada o a reglas específicas. La naturaleza es caprichosa, como quedó de manifiesto hace dos años, cuando se registró un sismo de gran intensidad exactamente en la misma fecha del que destruyó gran parte de la Ciudad de México 32 años antes, un 19 de septiembre. En todo momento estamos expuestos a este tipo de fenómenos, por lo que siempre debemos estar preparados para hacerles frente.

Los tres órdenes de gobierno, a través de sus respectivas áreas de Protección Civil, deben estar atentos, preparados y capacitados cada vez más, para evitar que los sismos sigan cobrando vidas humanas y la pérdida del patrimonio de miles de familias, principalmente de las más desfavorecidas económica y socialmente.

Es tiempo de que las áreas correspondientes apliquen las normas en materia de desarrollo urbano y construcción, para evitar que continúen surgiendo asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, o que sigan realizándose construcciones que no cumplan con las normas de seguridad que se requieren, sobre todo en una zona de alta sismicidad como la nuestra.

Es tiempo también de que las áreas de Protección Civil intensifiquen las tareas de carácter preventivo, no sólo los simulacros y las pláticas en escuelas y centros de trabajo, sino también la revisión de zonas de riesgo y de las medidas de seguridad que deben existir en establecimientos y lugares donde se concentra un grupo numeroso de personas.

En el tema de la Protección Civil, más que en cualquier otro, no hay lugar para improvisaciones, simulaciones o acciones al vapor.

Tanto las autoridades como los ciudadanos debemos tomar este tema en serio, pues los errores, las decisiones inadecuadas y las omisiones, pueden costar vidas.

Hoy, a la situación que vivimos desde hace ya varios meses por causa de la pandemia del Covid-19, se suma la incertidumbre que nos dejan el sismo de este martes y las intensas lluvias de los últimos días.

Hoy es tiempo de prevenir, para que no tengamos más tarde que lamentar.