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EDITORIAL. "Todas somos Elena"

SRI-8

20 de diciembre. "Fuiste tú. Lo sé y temo por mi vida". Esta frase forma parte del relato que la familia de Elena hace en relación con lo sucedido hace más de tres meses, cuando la saxofonista de 26 años de edad, originaria de Santo Domingo Tonalá, fue rociada con ácido por un hombre que acudió la mañana de lunes 9 de septiembre a su domicilio, con el pretexto de solicitar la realización de un trámite, porque, además de la música, Elena se dedicaba a gestionar viajes y realizar los trámites para la expedición o renovación de pasaportes.

La de Elena es un eslabón más de la interminable cadena de actos de violencia que se registran en nuestro país contra las mujeres, y que han ido en aumento. Basta ver los titulares de los medios y conocer los casos de mujeres que a diario son víctimas de agresiones que van desde los insultos, las vejaciones, la intimidación y el acoso, hasta los golpes, las violaciones, e incluso el asesinato.

El de Malena, como la conocen sus amigos y familiares, es el único caso de ataque con ácido en el estado de Oaxaca, y uno de los pocos en el país; tal vez por eso ha escalado a nivel nacional, e incluso internacional. Por eso, y porque la víctima y sus familiares han señalado de manera reiterada como presunto autor intelectual del ataque a un personaje prominente de la región, un empresario gasolinero y ex diputado local priista. Incluso, han acusado a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) y al propio gobernador del estado de encubrir a esta persona.

Estos señalamientos han provocado que diversas personalidades, entre ellas legisladoras, activistas, defensores de derechos humanos y artistas hayan manifestado su condena a la agresión que sufrió la joven saxofonista, y exigido justicia.

Pero no solo eso: el fiscal general del estado, Rubén Vasconcelos Méndez, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa y el mismo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se han visto en la necesidad de abordar el tema, ante la presión social ejercida a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Asimismo, debido a dicha presión, después de más de 90 días, Elena fue trasladada a un hospital de especialidades, pues hasta entonces sólo había sido atendida en hospitales de la entidad.

Los señalamientos realizados contra un personaje del mundo empresarial y político, presuntamente vinculado a las altas esferas del poder, y la aparente inacción de las autoridades, han provocado la oleada de pronunciamientos y protestas en torno del caso, ante la percepción de que el presunto autor intelectual del atentado está siendo protegido por las autoridades.

Por eso, y sin prejuzgar sobre la inocencia o culpabilidad del mencionado personaje, es urgente que las autoridades competentes ofrezcan resultados, avances concretos, y no sólo declaraciones y promesas.

Precisamente las autoridades estatales deben ser las más interesadas en que el caso se esclarezca a la brevedad posible, y que se castigue con todo el peso de la ley al autor material y al o a los autores intelectuales; deben ser las más interesadas, para disipar la percepción de que están protegiendo a los responsables.

La primera acción concreta sería la aprehensión del autor material del ataque, quien está plenamente identificado, a decir del titular de la Fiscalía General del Estado, y cuyo rostro quedó registrado en una cámara de seguridad. Ese sería el primer y decisivo paso para llegar al o a los autores intelectuales de la incalificable agresión.

El mismo presidente de la República dio la instrucción de dar seguimiento al caso y de que se haga justicia. Toca a las autoridades estatales hacer lo que les corresponde.

Y es que ante los hechos surgen varias preguntas: ¿Por qué las autoridades se han tardado más de tres meses sin tener avances concretos? ¿Era necesaria una cobertura y un impacto mediáticos a nivel nacional e internacional para que el caso fuera retomado? ¿Habrá en verdad la voluntad de llevar las investigaciones hasta las últimas consecuencias y aplicar justicia, caiga quien caiga? ¿Las autoridades estarán dispuestas a facilitar y apoyar el trabajo del despacho de abogados que ha atraído el caso en busca de justicia?

La magnitud que ha adquirido el caso ha provocado reacciones de quienes estarían interesados en desviar la atención y el curso de las investigaciones. A través de perfiles falsos, se ha emprendido en redes sociales una campaña de desprestigio hacia Elena y su familia, con el evidente propósito de proteger a los culpables; una campaña a todas luces cobarde.

El de Elena no es un caso más, pues se ha convertido en un caso emblemático por las características de la agresión, por las secuelas de la misma, pero sobre todo por la presunta autoría intelectual de un personaje prominente, presuntamente encubierto por las autoridades.

Al demandar justicia para Elena se exige justicia también para las muchas mujeres que han sido y siguen siendo víctimas de violencia de género en cualquiera de sus formas. En Elena se ha encarnado y ha cobrado pleno sentido la expresión "Si tocan a una, nos tocan a todas".

O, para decirlo de otra manera, hoy muchas mujeres a lo largo y ancho del país, e incluso fuera de él, se han unido para exigir justicia, y se han identificado con la frase "Todas somos Elena".