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EDITORIAL. La rifa del tigre

SRI-8

18 de enero. Sin lugar a dudas, ser presidente municipal es uno de los cargos públicos más difíciles, pues si bien quienes ocupan este cargo pueden disfrutar de las mieles del poder durante sus tres años de gestión, también les ocurre que “se sacan el tigre en la rifa”, como reza la expresión coloquial.

Es verdad: de alguna manera los presidentes municipales se sacan el “gordo” de la lotería, pero también deben enfrentar a un tigre hambriento, personificado por sindicatos, organizaciones, ciudadanos que demandan servicios públicos, adversario políticos y hasta un poco de “fuego amigo”, por lo que tienen que echar mano de toda su experiencia, astucia y sapiencia para sortear las vicisitudes que le esperan.

El oficio político (o la falta de él) de los presidentes municipales y los integrantes de su Cabildo se ve reflejado en la manera en que empiezan a ejercer el poder. Ahí es donde se aprecia con claridad si saben o no saben qué hacer con él, y si tienen la capacidad de domar al tigre o se dejan vencer.

De acuerdo con la ley de la selva, el más poderoso es quien sobrevive. En el contexto político, las autoridades aplican toda su experiencia y su capacidad para diseñar y aplicar estrategias que les permitan lograr los consensos, dar respuestas satisfactorias a las demandas ciudadanas y “capotear” a los grupos de presión, para sobrevivir y mantener el control de una selva enardecida en la que el tigre esta al asecho, dispuesto a atacar en cualquier momento.

En Huajuapan ya inició la lucha por la supervivencia, y el primer round en la administración municipal que encabeza Juanita Cruz Cruz fue la manifestación realizada este miércoles por integrantes del Consejo del Transporte de Huajuapan (CTH) y vecinos de la colonia Aviación, quienes realizaron un bloqueo de calles para demandar al ayuntamiento mayor seguridad ante los robos de taxis, así como la continuidad de los trabajos de regularización del transporte ante la Secretaría de Movilidad (Semovi), el reconocimiento legal de los integrantes del comité de la colonia Aviación y la reinstalación de los trabajadores despedidos del ayuntamiento. Nada nuevo: las mismas peticiones y uno que otra “causa justa” que se puso en su camino.

Las de este grupo son sólo algunas de las demandas que existen en la ciudad y en las agencias del municipio, las que pondrán a prueba la capacidad de la presidenta y los concejales para dar respuestas satisfactorias.

Pero ¡ojo!, esto no significa que tendrán que complacer a todos los grupos y organizaciones, y que decir “si” a todos, para tenerlos contentos, y es ahí donde la puerca torcerá el rabo; pero también es ahí donde entrarán en juego la experiencia y la capacidad de las autoridades para atender lo atendible, negar lo que no es justo y razonable, y cuando sea necesario aplicar la ley a quienes la infrinjan, para no terminar siendo rehenes del tigre. En concreto, tendrán que buscar el equilibrio, tratando de atender las necesidades de la población, pero sin ceder a los chantajes de los grupos, organizaciones y actores políticos que se especializan en ese tema.

A ojo de buen cubero pareciera que esta administración está conformada por concejales un poco más coherentes en este tema, pues en esta primera manifestación no cedieron a los chantajes, y en todo momento sostuvieron que la afectación derivada de los bloqueos no era para la administración municipal sino para los ciudadanos, quienes cada vez se cansan más de este tipo de manifestaciones y tomas de dependencias.

La postura fue firme: para dar solución a las demandas de ésta y otras organizaciones no se requieren acciones de presión que afectan a terceros; es decir, que no por poner más piedras en el camino o generar más molestias a los ciudadanos lograrán una mejor respuesta a sus exigencias.

Las autoridades municipales la tienen difícil en varios temas, como el del transporte público, pues mientras los dirigentes buscan más beneficios, algunos ciudadanos, comerciantes, y padres de familia piden solución inmediata al gravísimo problema del apoderamiento de gran parte de las calles del centro por parte de sitios de taxis, regulares e irregulares, que a ciencia y paciencia de las autoridades pintan el pavimento y colocan banderolas para establecer su base.

Otro problema es el del comercio ambulante, que cada día se adueña de más y más espacios en la vía pública, mientras los ciudadanos piden desalojar calles y banquetas. Y como éstos podemos mencionar toda una lista de temas que requieren la urgente atención de las autoridades, pero en los que están en juego también muchos intereses.

En verdad se antoja difícil resolver la problemática del transporte público, de la invasión de calles y banquetas por el comercio informal, de la inseguridad, de la deficiencia en la prestación de los servicios, de la contaminación de los ríos y barrancas, de la corrupción, y de una larga lista de “etcéteras” que afectan a los ciudadanos. Sin embargo, esperamos que las autoridades que hace menos de tres semanas tengan la decisión y la voluntad para hacerles frente y buscar al menos atenuar sus efectos negativos, sin ceder a presiones y chantajes.

Esperamos que la presidenta municipal Juanita Cruz Cruz cumpla a cabalidad su palabra, en el sentido de que no habrá privilegios para nadie y se atenderán las demandas ciudadanas con estricto apego a la legalidad. Ojalá no sean como hoja que se lleva el viento.

Pero ya veremos qué tan astutos resultan estos cazadores o, dicho de otra forma, de qué cuero salen más correas, lo cierto es que las autoridades municipales se sacaron la rifa del tigre.